Política

Tras la advertencia de Lula, Milei no se animó ni a mencionarlo en el acto que compartió con Bolsonaro en Brasil

8 de julio

El presidente Ignacio Lula Da Silva había sido claro: si Javier Milei volvía a insultarlo, Brasil analizaría retirar a su embajador en la Argentina. La noticia circuló el sábado, horas antes de que el mandatario libertario compartiera con Jair Bolsonaro un acto de la extrema derecha en la ciudad de Camboriú, tal como sucedió en la tarde del domingo.

Lula da Silva anticipó su malestar al exponer que Milei debería pedir disculpas porque dijo muchas “tonteras” contra él y el país. “No hablé con el presidente de Argentina porque creo que tiene que pedir disculpas a Brasil y a mí. Dijo muchas tonteras, sólo quiero que se disculpe”, supo plantear en declaraciones periodísticas luego de que el libertario confirmara su participación en la Cumbre del Mercosur, evento al que finalmente no asistirá.

Con esa advertencia llegó Milei a Brasil y, a diferencia de su discurso en España, donde criticó duramente a Pedro Sánchez y generó un conflicto diplomático, esta vez el presidente argentino evitó hasta mencionar a Lula, a pesar de repetir una y otra vez sus anacrónicas críticas a lo que él llama «socialismo».

«¡Lula, tu lugar es la prisión!», cantaban los bolsonaristas cuando Milei ingresó al salón donde se realizó el acto. Sin embargo, el presidente argentino mantuvo una actitud pasivo y ni siquiera arengó a los fanáticos de la ultra derecha que asistieron a la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC).

En su discurso, Milei agradeció a Jair Bolsonaro y a su hijo, Eduardo, por la cálida bienvenida. «Realmente me hacen sentir como en casa y es siempre un placer estar entre amigos», empezó deiciendo, estableciendo así el tono de camaradería y apoyo mutuo.

Uno de los momentos más destacados de su intervención fue su defensa ferviente de Jair Bolsonaro, quien actualmente enfrenta investigaciones por su supuesto intento de golpe de estado tras la victoria electoral de Lula da Silva. «Miren la persecución judicial que sufre nuestro amigo Jair Bolsonaro», exclamó Milei, señalando la situación como un ejemplo de los esfuerzos de los gobiernos de izquierda para silenciar a sus opositores.

Milei aprovechó su plataforma para criticar duramente al socialismo y a las políticas de censura. Describió el socialismo como una ideología que lleva al «desastre económico, social, político y cultural», y argumentó que la censura es una herramienta utilizada por los socialistas para evitar confrontar sus ideas en el mercado libre de pensamientos. «Porque como no se animan a enfrentarnos en el mercado de las ideas, porque saben que no pueden derrotarnos, lo intervienen y prohíben la circulación de las ideas que no les gustan», afirmó Milei.

El presidente argentino concluyó su discurso con un llamado a la acción y la resistencia contra el socialismo. Subrayó la necesidad de mantener la libertad económica y política, y animó a sus seguidores a luchar por estos valores. «Vamos a salir de la miseria, les guste o no les guste a los socialistas, con su apoyo o sin su apoyo», proclamó Milei, reafirmando su compromiso con las reformas económicas y la desregulación del mercado.

Así fue el paso de Milei por Camboriú. Que no empezó de la mejor manera, porque su primera actividad fue mirar por televisión con Bolsonaro la definición por penales entre Brasil y Uruguay donde la «verde amarela» fue eliminada y que tampoco terminó como estaba previsto: en la Conferencia Política de Acción Conservadora se esperaba celebrar una victoria de Marine Le Pen en las elecciones parlamentarias de Francia, pero el resultado fue una dura derrota en manos de la izquierda.

Tiempo Argentino.

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