Política

Perú: represión en Cusco y asesinato de un dirigente indígena

13 de enero

Ayer, hubo protestas con marchas y bloqueos de carretera en 70 puntos del país pero fue la ciudad de Cusco el epicentro de la represión policial contra una multitudinaria movilización. Durante la tarde los manifestantes mostraban los casquillos de las armas de fuego que estaban utilizando las fuerzas de seguridad. En ese momento caía Remo Candia Guevara de 50 años con un disparo en el torax, luego fallecería en el hospital. Otros dos heridos de gravedad pelean por su vida que se suman al medio centenar muchos de ellos recibieron impactos de bala de plomo.

«Lamentamos que los enfrentamientos en Cusco hayan originado el fallecimiento del presidente de la comunidad de Anansaya Urinsaya Ccollana de Anta, Remo Candia Guevara», comunicó en Twitter la Defensoría de Perú, que exigió «una investigación inmediata para dar con los responsables del deceso y proceder a la sanción respectiva».

La Cordinadora Nacional por los DDHH en donde se agrupan 78 organizaciones que velan por los Derechos Humanos, expresó «Nos solidarizamos con los familiares y víctimas 45 víctimas, 39 muertes por la represión, 460 heridos, decenas de viviendas allanadas, cientos de ciudadanos arbitrariamente detenidos, etc. ¡Renuncie, Presidenta Dina Ercilia!».

Mientras la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se reunió con la presidenta Dina Boluarte y con representantes de organismos de derechos humanos (CNDDHH) antes de su viaje de hoy a Arequipa, donde conversarán con heridos y familiares de los fallecidos en las protestas sociales que demandan la renuncia de la mandataria y elecciones generales.

A 24 horas de la «Masacre de Puno»
El martes la ciudad de Juliaca fue el escenario en donde las fuerzas represivas de la Policía y las FFAA practicaron la masacre asesinando a 17 manifestantes que pedían la renuncia de la actual Presidente Dina Baluarte y la disolución del Congreso. Los organismos de DDHH reprotaban, al menos, 112 heridos. La represión fue el punto más agudo desde el golpe contra Pedro Castillo.(leer)

La respuesta del Gobierno fue redoblar la apuesta con el anunció del toque de queda por tres días y la judicialización de los heridos vinculándolos al crimen organizado. Mientras la prensa hegemónica y las fuerzas políticas del establishment hacen eje en la culpabilidad de la protesta para amortiguar los escandalosos números de fallecidos que ascienden a 47 en 35 días de gobierno. “Contra el terruqueo” decían los manifestantes haciendo referencia a la utilización la estigmatización del “terrorismo” de los sectores de derecha para legitimar la represión contra la protesta social. Algo habitual utilizado por el fujimorismo.

El jefe de médicos Enrique Sotomayor del hospital Carlos Mongue en plena represión en Juliaca salió a explicar que los impactos de bala contra los heridos podrían ser municiones “expansivas” . Es decir, munición de guerra que incluso podría estar prohibida por la convención de Ginebra y que fue utilizada para disparar contra los manifestantes por lo letal de las heridas.

En el acto homenaje por los asesinados, los manifestantes exibieron 17 feretros:

Fuente: ANRed.

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