Política

Nación Mapuche. Juicio político a la ancestralidad

26 de julio

El juicio se llevara adelante nada menos que en la sede del Escuadrón 36 de Gendarmería Nacional, en Esquel, el mismo escuadrón que participó del megaoperativo represivo que hace casi seis años exactos, en 2017, ingresó a Pu lof en Resistencia y derivó en la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado.

De allí también surge en 2022 el testimonio de una civil profesional de sanidad del escuadrón 36 de Gendarmería que declaró que los días siguientes a la desaparición de Santiago, «en su consultorio varios gendarmes comentaron el operativo del 1 de agosto de 2017 en la Pu Lof de Cushamen, y dijeron que ‘había un detenido’, se referían a él como el ‘hippie’, lo habían detenido en la zona del campo de (Luciano) Benetton”, según señala el dictamen presentado por fiscalía. También declaraba que el comandante Juan Pablo Escola, jefe del Escuadrón 36 de Esquel, le pidió que escondiera una caja donde había un arma, celulares y un trapo sucio. Y le ordenaron «callarse la boca». Santiago estaba allí, manifestándose junto a la comunidad, exigiendo por la libertad de Facundo, que en ese momento estaba detenido.

Si bien es un juicio oral y público, al realizarse en instalaciones del escuadrón, el cupo es limitado y se anuncia un fuerte operativo dentro y fuera, a pedido del propio juez, «para que se garantice la seguridad del perímetro entero durante la audiencia», según declaró Villanueva, el mismo que ordenó el primer desalojo de la comunidad Lafken Winkul Mapu en Villa Mascardi, también en 2017. Entonces, un grupo de Albatros, fuerza especial de la Prefectura Naval, subió a cazar a la comunidad por la montaña y asesinó por la espalda al joven Rafael Nahuel. La causa judicial por ese homicidio, aún impune, tiene fecha de inicio para el próximo 14 de agosto, según definió el Tribunal Oral Federal de General Roca. Villanueva vuelve a subrogar el juzgado federal luego de la renuncia por jubilación de la jueza María Silvina Domínguez, que dictaminó el desalojo de la misma comunidad, apresando a siete mujeres y sus infancias hace poco menos de un año. El tiempo pasa, los jueces van y vienen, las represión y la criminalización de la lucha mapuche sigue.

Sobre esas aquellas jornadas represivas, sobre la actualidad política del movimiento mapuche y sobre buena parte de lo vivido en los últimos años habló Facundo Jones Huala este lunes, en una extensa entrevista del programa Voces Contra Corriente (Radio La Negra 90.1 mHz, de El Bolsón). Al referirse al juicio que enfrentará este jueves, expresó: “la verdad que no tengo muchas expectativas sobre el juicio en sí, porque para mí evidentemente hay una decisión tomada desde antes, aunque esto es una suposición. Hay grandes posibilidades de que en realidad ya sea así, por el contexto de persecusión política y porque, además, es el mismo juez que ya firmó la extradición antes, que – siempre lo he recalcado – es una persona que, además de corrupta, tiene una posición tomada políticamente y, además, que ha demostrado, después de las causas de Mascardi, con la muerte del peñi Rafa y en otras situaciones que están enmarcadas en la persecusión política del movimiento mapuche más radicalizado, más consecuente, más allá de todas las diferencias que hoy tiene el movimiento mapuche, los que más hemos decidido hacer frente a la opresión y a la represión del sistema y del Estado”.

Para el abogado defensor de la Gremial de Abogados, Eduardo “Negro” Soares, este juicio es «una farsa»: por un lado, el juez aceptó toda la prueba presentada por la fiscalía y, a la vez, rechazó absolutamente todas las pruebas presentadas por la defensa de Facundo. «En 40 años de abogado jamás habíamos visto esto», afirma. Esta situación vulnera claramente el derecho a la defensa. «Lo que le están haciendo a Facundo le puede pasar a cualquiera. Necesitan criminalizar la protesta, dar el ejemplo. Están aplicando el derecho penal del enemigo: construyen un enemigo, el pibe pobre, el que toma Guernica, el mapuche, y le arman un traje a medida, le niegan la prueba, le niegan las excarcelaciones, y después el gobierno pide mesa de diálogo. Es una trampa. Sigue siendo una trampa».

Más allá de las trampas del poder, Facundo Jones Huala parece estar mirando la lucha de su pueblo antes y después de sus circunstancias: “esto es una historia de muy largo plazo. En realidad, nosotros somos quizá un puñado obviamente de militantes, de Mapuche, que en algún momento nos fuimos juntando a lo largo de los años. Esta historia tiene mucho más de 15 años. Al menos, yo he transitado el Wallmapu y he ido caminando desde los 13 ó 14 años aproximadamente, hasta ahora que tengo 37”. Quizás desde esa mirada construye la fortaleza para enfrentar, desde sus principios la prisión política.

En un reciente comunicado el Movimiento Mapuche Autónomo del Puelmapu (MAP), organización que Facundo integra, expresaba: «nuestro peñi/lamuen ha manifestado la firme decisión de enfrentar con dignidad las consecuencias de la lucha y las resoluciones de la justicia enemiga al servicio del poder winka dominante, expresado en latifundio y empresas capitalistas que invaden Puelmapu. En el peor de los casos, nuestro militante Facundo Jones Huala en menos de un año debe salir con condena cumplida en Chile o Argentina. Esta vence el 26 de junio del 2024”.

Recomendamos ampliamente escuchar la nota y seguir la cobertura del juicio el próximo jueves. Hoy son pocas las posibilidades de escuchar un posicionamiento contundente, y menos en la feria democrática de este año. Desde una reflexión sobre la discusión política mapuche en la actualidad, Facundo se posicionó: “sobre todas las cosas, reivindicamos la posibilidad de emanciparnos, de liberarnos como nación, de reconstruirnos como pueblo, reconstruir nuestro mundo, reconstruir toda nuestra organización sociopolítica, de volver a levantar la dignidad que alguna vez tuvieron nuestros antepasados”. Y le habla a su pueblo: “¿qué es lo que todos anhelamos? Ser libres. Lo que todos anhelamos es vivir la cultura que nos dejaron nuestros mayores en el territorio”. Sin embargo, la persecusión, la prisión política, la crimizalización de la lucha y la represión cotidiana del Estado a las comunidades que se rebelan complica la discusión política: “hay un punto en el que ya se deja de debatir ideas y se empieza a hablar de la persona. Eso pasó en mi caso y a mí me dio vergüenza, me dio frustración, me generó trauma también el hecho de que en un momento además no se estaban hablando de las ideas, se estaba hablando de la persona y uno está hablando de ideas, un movimiento, un desarrollo de más gente, de un pueblo, de teoría y práctica y no se está discutiendo si se discute la persona”.

Insistimos, si querés conocer las ideas, escuchá la nota en el link que te compartimos:

Seguí los detalles del juicio por medios alternativos, populares y comunitarios:

Fuente: ANRed.

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