Política

“Tierras raras” ¿Qué son y por qué las potencias las desean tanto?

31 de mayo

La hegemonía mundial de un orden internacional globalizado por las potencias occidentales -EE.UU. y Unión Europea (UE)- parece estar llegando a su punto más crítico.

La avanzada de China con proyectos como la “Nueva Ruta de la Seda”, que cuenta con la adhesión masiva de más de 140 de naciones (incluida la nuestra), la unidad político-militar-comercial con otras potencias como Irán y Rusia, la guerra que esta última mantiene en el corazón este de Europa con Ucrania, las crisis internas en Inglaterra, Francia, España y el mismo EE.UU., la deslegitimación en aumento de Occidente en territorios de Medio Oriente y África; y el giro a la izquierda de varios países latinoamericanos, configuran -entre otros factores- un escenario de permanente y directa disputa entre imperios que van (y vienen) por todo, en un planeta tierra azotado y ya casi en un punto de no retorno en lo que refiere a la propia subsistencia del mismo.

En este contexto, Estados Unidos, que ahora sufre nuevamente una crisis financiera de tintes históricos, no ha titubeado en mostrar sus verdaderos intereses en nuestra región.

A fines de enero, la Jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson, en un famoso thin tank vinculado a la OTAN, el Atlantic Council, realizó una pregunta de manera retórica ante cientos de empresarios y personalidades destacadas del mundo occidental: “¿Por qué es importante América Latina?”. A lo que inmediatamente respondió con su tono militar: “Por todos sus ricos recursos (agua, litio, petróleo, entre otros) y elementos de tierras raras”.

Luego de enumerar el potencial extractivo de nuestras tierras, finalizó con un desafiante objetivo: “Tenemos que empezar nuestro juego”. El análisis de Richardson contempla que su país ha quedado relegado frente a la influencia china y rusa en la región, haciendo conocer que aumentarán sus presiones directas para la extracción masiva y rápida de los Bienes Comunes Naturales (BCN) que son vitales para su vigencia como imperio (hasta ahora) dominante del orden mundial.

Teniendo esto último presente, entre los BCN, los “elementos de tierras raras” pasaron desapercibidos en los posteriores debates que la charla de Richardson despertó en los sectores sociales y políticos latinoamericanos no alineados con el Norte global.

Como no se puede defender lo que no se conoce, es necesario al menos tomar algunos apuntes sobre qué son las denominadas tierras raras, por qué los yanquis ponen especial atención en éstas, y dónde se encuentran las mayores reservas en el territorio nacional.


Minería de tierras raras en China. Fuente: Darmau Lee

Ni tierras, ni raras
Las denominadas “tierras raras” son en realidad un conjunto de 17 óxidos metálicos valiosos como el gadolinio, el itrio, el escandio o el europio (entre los más conocidos) a los que se ha caracterizado como “raros” por su difícil descubrimiento en estado puro, su compleja y cara extracción. A pesar de esto, los avances tecnológicos en la materia, impulsados por la creciente valorización de las mismas en el mercado global, han logrado disminuir la inviabilidad de su producción masiva.

Su uso radica principalmente para la fabricación de armamento, baterías y vehículos. Y aunque las desconozcamos, éstas se encuentran en nuestras vidas diarias, de modo tal que resultaría ya casi imposible encontrar algún dispositivo tecnológico a nuestro alcance sin la presencia de tierras raras en su composición. Pues sus usos y aplicaciones son cada vez más amplias, lo que las ha ubicado como un componente vital para la producción de smartphones, pantallas de notebooks, Smart TV, imanes, turbinas, dispositivos de seguridad, hardware en informática, entre otros.

Las mayores reservas de tierras raras (40%) se encuentran en China, mayor productor mundial en la actualidad, robándole tal protagonismo a Estados Unidos, quien hasta fines del pasado siglo había logrado hegemonizar este mercado. El otro 60% se distribuye principalmente en países como Australia, Brasil, India, USA, Canadá y Rusia. Y si bien Argentina no se cartacteriza por tener el nivel de reservas de estas últimas naciones, integra la exclusiva lista países en el mundo que cuentan con estos elementos.


Su demanda es cada vez mayor y ha tenido incrementos de hasta un 10% anual en el mercado global. Fuente: Peggy Greb.

En Argentina, según el geólogo investigador Eduardo Zappettini, “los yacimientos con mineralizaciones primarias de tierras raras se encuentran en el noroeste, en las provincias de Salta y Jujuy, en la provincia de San Luis y en el sur de la provincia de Santiago del Estero. Hay además mineralizaciones no evaluadas en pegmatitas -rocas- del distrito Valle Fértil en la provincia de San Juan. En cuanto a las mineralizaciones secundarias, hay aluviones con minerales de elementos de tierras raras en Córdoba (Río Calamuchita) y San Luis (La Carolina) y concentraciones en niveles arcillosos en la zona de Barker, provincia de buenos Aires”.

Hasta el año 2020, el Estado argentino contabilizó unas 170 mil toneladas de tierras raras en el territorio nacional y se cree que puede haber mucho más si se continúan las investigaciones públicas-privadas.

Sin embargo, también es el mismo Estado argentino el que permite que la extracción y exportación de minerales y tierras raras por parte de las principales multinacionales extractivistas como Pan American Silver, Barrick Gold, Shandong Gold, entre otras, no esté al menos regulada y controlada. Esto genera que no se conozca con precisión cuánta cantidad de tierras raras son saqueadas de la Argentina y luego trasladadas a través de la Vía Navegable Troncal.

Tierras en disputa
Hasta no hace mucho tiempo, Estados Unidos y la UE exportaban la mayor parte de sus tierras raras a China para su respectivo procesamiento y abaratamiento de costos. Debido a la creciente guerra comercial entre estos imperios, desde el lado occidental intentan despegarse del gigante asiático lo más posible, como sucede con el tema de las energías con Rusia. Por lo tanto, EE.UU. llegó a un acuerdo hace tres años con Australia para la instalación de una planta de procesamiento en su territorio, y la UE también trabaja hace tres años en un programa para estimular su propia industria en tierras raras, que termine con su dependencia hacia China.

Es en esta coyuntura donde las reservas de tierras raras en Latinoamérica comienzan a tomar un valor que hasta hace una década atrás no tenían. Y más aún las reservas argentinas, que si bien -como ya dijimos- no se conocen en su totalidad, en el actual contexto de dependencia total que el país ha decidido asumir para con el Fondo Monetario Internacional y los Estados Unidos, se genera un caldo de cultivo propicio para que los yacimientos argentinos de TR tengan la misma suerte que los de oro, cobre, litio y agua: un saqueo neocolonial que se mofa de toda soberanía nacional.

Y como para muestra basta un botón, en la reunión que el Presidente Alberto Fernández mantuvo en la Casa Blanca con su homónimo estadounidense, Joe Biden, trascendió que el interés del norteamericano estuvo puesto en los bienes comunes naturales que la Jefa del Comando Sur, Laura Richardson, expuso hace un mes. A lo que el mandatario argentino respondió servil, con el visto bueno para una avanzada yanqui sobre los territorios nacionales elegidos para el sacrificio.

Por si fuera poco, en una reciente alocución, el Jefe del Ejército Argentino aseguró que las fuerzas militares están comenzando operaciones en lugares estratégicos como Vaca Muerta. La militarización de esta y más zonas de sacrificio responden a lo ya expuesto, y posiciona a la Argentina -en esta ola de gobiernos de izquierda que recuperan los estados naciones latinoamericanos- como uno de los países más alineados de la región con un imperio en decadencia, que necesita asegurarse de los bienes comunes naturales necesarios para sobrevivir ante la mayor crisis de su hegemonía mundial en los últimos 100 años.

Fuente: enfantterrible.com.ar

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