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“Las locas del ‘73”: Un documental sobre la persecución del Estado chileno a las personas LGBT+

19 de septiembre

A 50 años del golpe militar chileno, un documental cuenta la historia de las que “tiraron la primera piedra” para reclamar por los derechos de las personas LGTBI en Chile. En Las locas del 73, el periodista Víctor Hugo Robles, “el Che de los gays”, entrevista a les protagonistas de la primera protesta de la diversidad sexual que tuvo lugar el 22 de abril de 1973 en Santiago de Chile.

“Hay mucho deseo de conocer lo que pasó. El registro histórico está cobrando mayor valor, las personas quieren escuchar, saber cómo vivieron sus vidas y conocer a las que tiraron la primera piedra”, contó a Presentes Robles. Su sensación surge de las presentaciones que tuvo hasta ahora la película que produjo y dirigió junto a la periodista y antropóloga Carolina Espinoza.

La primera de ellas, a exactos 50 años desde la marcha, fue el 22 de abril de este año en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, donde las 500 personas que asistieron desbordaron la sala. El resto también tuvo lugar en espacios sociales y políticos como la que se hizo en beneficio de la Escuela Amaranta, donde asisten niñeces trans, luego de una serie de robos que había vivido la institución. Y las compañeras protagonistas del film se emocionaron especialmente cuando el documental se presentó en el Estadio Nacional, un lugar de detención y tortura durante la dictadura militar chilena, encabezada por el dictador Augusto Pinochet. En cada una de las presentaciones lo que prima es el encuentro, el diálogo intergeneracional y con toda la comunidad.

Víctor Hugo Robles junto a La Medallita (al centro) y María Fernanda García, directora del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

Les invisibles
“Recién ahora se está hablando de las víctimas LGTBI de la dictadura. Siempre las hubo pero estaban invisibilizadas”, compartió Robles. Con el advenimiento de la democracia hubo distintos esfuerzos en Chile por llevar adelante un registro de las víctimas de la dictadura. Además del Informe Rettig, en 2004 y 2010 se dieron a conocer los dos informes de la Comisión Valech. Ellos reconocen un total de 40.018 víctimas de la dictadura, 3.065 de ellas muertas y desaparecidas. Recientemente el presidente Gabriel Boric anunció que buscará a las 1.162 personas desaparecidas en este contexto a través de un Plan Nacional de Búsqueda.

Hasta el momento no existe un conteo oficial que dé cuenta de las personas LGTBI perseguidas o asesinadas en este período por las Fuerzas. Solo un crimen tuvo un tratamiento oficial. Se trata del de un homosexual que fue descubierto teniendo relaciones con un soldado en 1975 en los polvorines del morro de Arica por lo cual se dio la orden de ejecutarlo. El caso se dio a conocer a partir del relato de Bernabé Vega, un marino retirado, cuando en 2010, con 73 años, confesó el hecho.

“Durante todo este período de 50 años no ha habido ningún interés, iniciativa de parte del Estado de asumir esa deuda, esa masacre, esa violación a los derechos humanos de las diversidades sexuales”, aseguró Robles. En este sentido, “el documental abre esa puerta y se transforma en un archivo vivo, un antecedente concreto”, dijo.

En todas las épocas
Durante el film, La medallita, Marcela Dimonti, Brenda y Marco Ruiz le ponen voz a las experiencias que vivieron durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), la posterior dictadura militar (1973-1990) y comparten los reclamos actuales de la diversidad sexual.

– En el documental sus protagonistas cuentan que la llegada de Allende al poder fue vista en su momento como una posibilidad de ampliación de libertades. Sin embargo, la primera marcha LGTBI de la historia de Chile se dio hacia el final de su gobierno. ¿Cómo fue la situación de la diversidad sexual durante el gobierno de la Unidad Popular?

– Lo que señalan las protagonistas de la protesta en los conversatorios que hacemos en las presentaciones del documental es que esta protesta no fue en contra de Allende sino en contra de la represión policial, que no se dio solamente en el gobierno de Allende, sino también en los anteriores. Fue una manifestación de hastío, en contra de la represión, el abuso, la discriminación y el estigma. Por supuesto también se daba en el gobierno de la Unidad Popular que no logró incorporar a este ‘hombre nuevo’ -como diría el Che Guevara-, pero más bien a ‘la loca’, a la travesti nueva. La contradicción de eso es que se daba en medio de todo un proceso de avance popular, adquisición de derechos de los más desvalidos, los más perseguidos, estigmatizados, los de abajo. Hay una deuda y una herida abierta.

No es menor decir que fue una marcha autorizada. No hubo represión en la misma, lo que es bastante sorprendente. Sí hubo después. Cuando al otro día salió en la portada de todos los diarios evidentemente ahí hubo una orden política de perseguir a las diversidades. Lo que más duele, inquieta y molesta es que haya sido la prensa popular y la de izquierda la que redactó los titulares más homofóbicos de la historia de Chile.

Robles se refiere, por ejemplo, al titular del diario de izquierda El Clarín, del 24 de abril de 1973. En su portada publicó un titular sobre la manifestación: “Colipatos piden chicha y chancho. Hicieron mitin frente a calle Phillips». Además, en la crónica de la manifestación se subtítuló «Repugnante espectáculo, ¿Y la policía?».

Triple castigo en dictadura
El gobierno de Allende sufrió un golpe de Estado encabezado por las Fuerzas Armadas y de Orden el 11 de septiembre de 1973. La dictadura al mando de Pinochet duró 17 años hasta 1990, luego de que en un plebiscito celebrado en octubre de 1988, el 56% votara en contra del dictador.

– ¿Qué particularidades tuvo la persecusión a LGTBI durante la dictadura?

– VHR: La dictadura de Pinochet fue misógina, clasista, homofóbica. Cuando los militares se encontraban con un detenido que era abiertamente homosexual o travesti tenía un doble, triple castigo. Todas las disidencias fueron perseguidas en la dictadura, particularmente las disidencias sexuales. Vivieron situaciones no solo de homofobia, sino abiertamente de crimen. En el mismo documental aparecen nombres que se reiteran: tal amiga, tal persona fue masacrada, la encontraron muerta.

– ¿Con el advenimiento de la democracia estas violencias cesaron o se mantuvieron?

– Hubo un cambio radical. Fue una democracia “pactada”, decimos nosotros, porque hay un pacto entre militares golpistas y otros civiles. Fue un proceso lento. Pero efectivamente se puede decir que Chile ha avanzado en leyes desde la derogación a la sodomía, la Ley de Antidiscriminación, la Ley de Matrimonio, Ley de Identidad de Género. Pero durante todo este período de 50 años no ha habido ningún interés, iniciativa de parte del Estado, de la institucionalidad de asumir esa deuda, esa masacre, esa violación a los derechos humanos de las diversidades sexuales.

– ¿Cuáles son los reclamos actuales del colectivo?

– Las comunidades de trans adultas mayores quieren una ley de reparación. Las compañeras piden indemnizaciones, mejoras en salud, en educación, vivienda, trabajo y también en pensiones porque consideran que el Estado tiene una deuda con esta comunidad. Una de sus primeras iniciativas del gobierno, a través de la pareja del presidente Boric e Irina Caramano, fue crear una mesa de la diversidad sexual y una trans donde se volcaron todas estas iniciativas. Es muy difícil que el parlamento en este minuto se abra a aprobar una ley de reparación.

– En Chile, al igual que en Argentina, también hay un avance de grupos radicalizados de derecha.

– Desgraciadamente este último tiempo ha habido un avance de la derecha y particularmente de los grupos evangelistas que hace que estos derechos conquistados se pongan en riesgo. Lo que ustedes están viviendo con Milei, nosotros también lo estamos viviendo con una derecha fascista dura, extrema, que tiene apoyo popular. Junto también a los crímenes de odio que no se han detenido. También a una institucionalidad que no profundiza. Por ejemplo, la Ley Antidiscriminación es media coja porque no previene la discriminación, sino que castiga al discriminador. Para eso hay que crear institucionalidad educativa. Ese es el desafío ahora.


Marcela Di Monti junto a Víctor Hugo Robles en el Sitio de la Memoria del Estadio Nacional, centro de prisión política de la dictadura militar donde Marcela estuvo detenida en septiembre de 1973.

Para Robles, se trata de “hacer posible lo imposible”. En este sentido, llamó a no solo rendir homenaje a las sobrevivientes trans de la dictadura, sino también a ser parte del camino hacia su reparación. “Porque, como bien dice La Medallita, de aplausos ellas no viven”, expresó.

“Sería muy interesante que las comunidades sexodiversas argentinas nos inviten a presentar el documental a Buenos Aires o a las ciudades de Argentina. También hacer un llamado a la embajadora de Chile en Argentina, Bárbara Figueroa, y al encargado de Cultura de la Embajada, que es Alejandro Goic, que nos abran las puertas y nos pongan alas para poder ir con las compañeras a presentar este documental y a dialogar con la comunidad LGTBI de Argentina sobre estas demandas que son compartidas”, concluyó.

Agencia Presentes.

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