Política

Estados Unidos. Nashville: muerte en el país de adoradores de armas

30 de marzo

Desde hace muchos años, en Estados Unidos, la muerte y la violencia rondan por las escuelas. Pero no sólo eso: caminan por sus pasillos, se meten en las aulas como un tornado y se cobran la vida de personas de todas las edades. Esa muerte y esa violencia que merodean pueblos y ciudades no son una espesa niebla salida de la mente espectral del maestro del terror, Stephen King. Por lo contrario, está encarnada en personas de carne y hueso, conscientes o no, con problemas psiquiátricos velados o no, que pasan desapercibidas hasta que un día deciden descargar su furia contra cualquiera que se cruce por su camino.

Los hechos violentos y criminales que se repiten cada vez más en Estados Unidos tienen razones concretas y variadas: la ausencia de esperanzas, la vida monótona en una sociedad ultra-individualista, la falta de trabajo, salud y estabilidad social, y, principalmente, una cultura que pregona adorar las armas, como si el país estuviera en una guerra interna permanente. Y no es para menos, teniendo en cuenta que Estados Unidos es el principal exportador de armamento a nivel mundial. Y que su poder –político, cultural y económico- se basa en invadir países y traccionar sus finanzas a través del complejo militar-industrial. La actual guerra en Ucrania es un ejemplo claro de esto.

El lunes pasado, dos niñas de nueve años, un niño de la misma edad, dos maestros y un conserje murieron en un tiroteo desencadenado por Audrey Elizabeth Hale, de 28 años, en la escuela Covenant, en Nashville, Tennessee. Hale, que según la policía local había recibido tratamiento psiquiátrico por un “trastorno emocional”, ingresó al establecimiento portando dos fusiles de asalto y una pistola, como se puede observar en los videos que circulan por estos días. En su casa, el joven -que había asistido a Covenant en la infancia- guardaba un botín. Así lo confirmó en declaraciones a la prensa el jefe de policía de Nashville, John Drake: “Audrey Hale compró legalmente siete armas de fuego en cinco armerías locales diferentes”. En Estados Unidos, como se sabe, adquirir armamento es tan sencillo como obtener un carnet de conducir.

La masacre en Nashville, que ese mismo día tuvo su primer final con la policía acribillando a Hale dentro de la escuela,
es parte de una historia que se repite de forma sistemática y peligrosa.

Un informe de la BBC publicado ayer señaló que este año, en todo el país, se reportaron más de 130 tiroteos, incluyendo el de Covenant. Según el centro de investigación sin fines de lucro Archivo de Violencia de Armas de Fuego (AVAF), el número de tiroteos masivos aumentó significativamente en años recientes. A su vez, “en cada uno de los últimos tres años, ha habido más de 600 tiroteos masivos, casi dos al día como promedio”, agregó la cadena británica. El AVAF recordó que el ataque más mortífero ocurrió en Las Vegas, en 2017, donde murieron más de 50 personas y 500 resultaron heridas. La gran mayoría de tiroteos masivos dejan menos de 10 muertes, indicó el centro de investigación.

La cadena CNN publicó este miércoles una extensa investigación en la que confirma que “la relación de Estados Unidos con la posesión de armas es única y su cultura armamentística es un caso atípico en el mundo”. En el informe, se remarcó que “Estados Unidos es la única nación del mundo donde hay más armas que civiles”. La CNN citó a la organización suiza Small Arms Survey (SAS), que detalló que, en el país, hay 120 armas de fuego por cada 100 estadounidenses. En el caso de Argentina, existen 7,4 armas de fuego cada 100 personas. En Yemen, una nación del Golfo Pérsico cruzada por la guerra, ese número se eleva a 53 armas por cada 100 personas. Pero nadie tiene más armas por habitante que Estados Unidos.

En la investigación de CNN, se explicó que “aunque el número exacto de armas de fuego de propiedad civil es difícil de calcular debido a diversos factores como las armas no registradas, el comercio ilegal y los conflictos mundiales, los investigadores de SAS estiman que los estadounidenses poseen 393 millones de los 857 millones de armas civiles disponibles, lo que supone alrededor del 46% del arsenal civil mundial”. La cadena noticiosa indicó que “alrededor del 44% de los adultos estadounidenses viven en un hogar con un arma y aproximadamente un tercio posee una personalmente, según una encuesta de Gallup de octubre de 2020”.

Otra cifra que se enmarca en la cultura de la violencia estadounidense la brindó la Fundación Nacional de Deportes de Tiro (NSSF): en 2022, en todo el país, había más de 24 millones de armas de asalto estilo AR-15 en circulación. Este tipo de fusil es similar al que Audrey Hale utilizó en la escuela que le vio crecer.

Luego de la masacre en Nashville, volvió a la luz el histórico debate del control de armas en Estados Unidos. El propio presidente Joe Biden llamó al Congreso a restablecer la prohibición a nivel nacional, que existió desde 1994 hasta 2004 y nunca más fue renovada. Aunque Biden y buena parte del Partido Demócrata públicamente se manifiestan a favor de la medida, el Partido Republicano la rechaza de forma tajante, amparado en la Segunda Enmienda, una línea de 27 palabras (en inglés) de la Constitución del país: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

Por estos días, en la entrada de Covenant, familiares y vecines dejan flores y osos de peluche para recordar a quienes murieron. Un testimonio recogido por la agencia AFP muestra la profundidad de la problemática que atraviesa a todo Estados Unidos y parece no tener una solución cercana. Chad Baker, de 44 años, se arrodilló en la entrada de la escuela para orar. Después, le dijo a la agencia internacional de noticias: “La mayoría de los días llevo un arma, pero no necesito un rifle de asalto. No creo que comprar un arma deba ser tan fácil como comprar flores”.

Fuente: Redacción La tinta / Foto de portada: A/D.

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