Política

Colombia. Aureliano Carbonell, del ELN: “Valoramos el reinicio de esta Mesa de Diálogos de Paz”

26 de diciembre

Las delegaciones del Gobierno de Colombia y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), concluyeron el primer ciclo de trabajos de la Mesa de Diálogos de Paz llevado a cabo entre el 21 de noviembre y el 12 de diciembre de 2022 en el Hotel Humboldt, en el Parque Nacional Waraira Repano ubicado en Caracas. Colombia Informa entrevisto a Aureliano Carbonell, quien hace parte de la Delegación de Paz del ELN.

Colombia Informa: ¿Qué tan comprometido está el ELN con este nuevo esfuerzo de paz y hasta donde estarían dispuestos a llegar?

Aureliano Carbonell: El ELN tiene un principio, en lo que se compromete, lo cumple, no lo hace con cosas que no está dispuesto a cumplir. Esto ha sido demostrado en los procesos de diálogos con los gobiernos anteriores. En esta ocasión hemos retomado con el nuevo Gobierno, la agenda que se traía en el proceso con Santos, el que fue cancelado por Duque. Estamos abiertos a hacerle los reajustes que se acuerden en este nuevo proceso con el actual gobierno del presidente Petro. La agenda busca, en últimas, cambios en el país y la superación del conflicto armado.

Actualmente, como organización, valoramos el reinicio de esta Mesa, una vez que pudo retornar la Delegación de Diálogos, después de estar confinada durante un poco más de 4 años en Cuba a causa del incumplimiento de Duque a los protocolos firmados con el gobierno de Santos ante garantes internacionales en el 2016.

CI: ¿Por qué es tan compleja una negociación de paz con el ELN?

AC: Esta es una matriz que el establecimiento ha querido posicionar y mantener en la opinión. Toda negociación entre partes contendientes tiene complejidades, más aún cuando una de ellas solo quiere que la otra se someta, como ha pasado con gobiernos anteriores.

Hemos planteado unos elementos que creemos fundamentales, como es la participación de la sociedad en la definición de los cambios y la construcción de la paz, la complejidad no es del ELN, sino de la voluntad política de los gobiernos anteriores para dar cabida a dicha participación y a los cambios que habiliten un acuerdo de paz. Cuando estas cuestiones básicas se niegan o se obstaculizan desde el otro lado de la Mesa, se dice que son complejidades del ELN, pero lo real es que son elementos nodales en un proceso real de paz y en la actuación sobre los factores que han originado y mantienen el conflicto en Colombia.

CI: ¿Cómo ven el proceso que se desarrolló con las antiguas FARC?

AC: La visión de paz del ELN no es la de desmovilización, desarme y reinserción, que es la que siempre ha promovido la clase dominante y los gobiernos anteriores, es la llamada pacificación que ellos buscan, en la que todo se reduce, en últimas, a la entrega de las armas y la desmovilización de la insurgencia, mientras el resto de realidades del país, como es la violencia que se ejerce desde los de arriba, a través del control del Estado, contra el pueblo que reclama y lucha, siguen igual.

Mire cuál ha sido en este aspecto la realidad después de los acuerdos del 2016; la represión brutal de la fuerza pública y del paramilitarismo urbano en el estallido social del 2021, la matanza de los líderes sociales en estos años, el asesinato de más de 300 exguerrilleros de los que firmaron el Acuerdo de Paz y la expansión del paramilitarismo, al lado del narcotráfico con la complicidad y hasta el estímulo de los gobiernos anteriores.

La paz es una mentira, no es real, si todo sigue igual, si se mantiene la misma exclusión social, reduciéndola a la simple desmovilización de la insurgencia y a las promesas incumplidas de los de arriba. Así lo corrobora, la historia del país en los últimos 70 años.

Hay que trabajar por erradicar la violencia de la política, la que históricamente y de manera principal, la han generado las clases dominantes a través del Estado, con su doctrina del enemigo interno. Caminar hacia ese propósito de sacar la violencia de la política, demanda también cambiar esa conducta y esas doctrinas.

Se busca acordar transformaciones para superar las causas y no solo ajustar las consecuencias de un conflicto que es social, político, económico, ambiental y no solo armado.

CI: ¿Cómo van estas negociaciones con el gobierno Petro?

AC: En este primer ciclo, que se desarrolló entre el 21 de noviembre y el 12 de diciembre, avanzamos en varios temas indispensables para proseguir el proceso, tales como las características o acuerdos que rigen el funcionamiento de la Mesa, el acompañamiento internacional a la misma, con seis países garantes, más cuatro europeos en el carácter de acompañantes, junto a la presencia permanente de la ONU y de la Iglesia, ya referido en este último caso a lo propio del país.

Se logró un acuerdo sobre los ajustes a la Agenda que traíamos en el proceso con el gobierno de Santos, cancelado por el de Duque, en su propósito de hacer trizas la paz. Por cuestiones de tiempo, esto referido a la Agenda quedó solo de manera verbal, se redactará en firme y firmará en los inicios del segundo ciclo en México.

Se acordaron también unos primeros hechos referidos al tema de acciones y dinámicas humanitarias, buscando que el proceso empiece a incidir desde ya, mediante acuerdos entre las dos partes, en cuestiones humanitarias, que en la mayoría de los casos están originadas por los paramilitares y la convivencia de la fuerza pública y de las autoridades locales con el mismo, en distintos territorios del país.

Para su ilustración y la de los lectores de Colombia Informa, le anexo el comunicado conjunto que se acordó al finalizar el primer ciclo el pasado 12 de diciembre.

CI: Existen muchas expectativas sobre este proceso de paz, teniendo las actuales circunstancias del actual gobierno y el imaginario y esperanzas que tiene el país. ¿Eso no juega en contra del mismo proceso de paz y le coloca cierta presión a ustedes y al mismo gobierno?

AC: Que haya expectativas es normal y hasta cierto punto positivo, dado que hay un interés de las mayorías y del país, además de los cambios en materia política que un gobierno progresista supone.

Actualmente, hay una mayor expectativa en el país frente a los cambios y al tránsito hacia nuevas realidades en Colombia, en las que se dé pasos frente a la soberanía y la autodeterminación, la democracia, las transformaciones sociales, el respeto a la naturaleza y la transición energética, la erradicación de paramilitarismo, las cuestiones del agro, de la producción nacional, de otros enfoques doctrinarios hacia las fuerzas armadas, la integración continental, etc.

Esas aspiraciones de cambio se expresaron con mucha fuerza en el estallido social del 2021, en las luchas sociales de los años inmediatamente anteriores y también en el respaldo electoral a Petro, a Francia y al programa de cambios presentado por el Pacto Histórico.

A la expectativa entendida como atención y anhelo debe agregarse proactividad, no solo de las partes en la Mesa, sino fundamentalmente de los sectores sociales. Entendida está como el proceso de participación de la sociedad, lo que será el corazón mismo de este proceso

CI: ¿Qué aspectos proponen llevar en la Agenda de diálogos desde la perspectiva de género?

AC: Hasta ahora ha habido intercambios entre las compañeras de las dos delegaciones, justamente para intercambiar la perspectiva y la manera de traer esta mirada a la Agenda y la Mesa. Hay sintonía para dinamizar su participación y para darle toda la relevancia en el proceso.

Fuente: Resumen Latinoamericano.

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