Política

Chile. Gabriel Boric: La izquierda a examen

23 de mayo

Gabriel Boric es el presidente más joven de la historia de Chile. Respaldado por el partido Convergencia Social, agrupó a muchos sectores de la izquierda chilena.

Sin embargo, hay quienes cuestionan su tendencia ideológica: su cercanía a EE.UU., sus críticas a la izquierda latinoamericana o sus políticas con los mapuches son algunos de los puntos grises que su Gobierno tiene por aclarar.

Esta semana en ‘Cartas sobre la mesa’ arrancamos una serie en Chile analizando el Gobierno de Gabriel Boric.

Dos derrotas consecutivas han golpeado con fuerza a la izquierda. Comprender las causas de esta situación resulta, necesariamente, un proceso doloroso, lo que genera el peligro de equivocar el camino. De hecho, en muchas reflexiones aparece un problema de generalización, falta de precisión en la descripción de los momentos y déficits contra los que reacciona la ciudadanía y una clara falta de conceptualización de lo que se está haciendo bien (aunque se puede mejorar) y lo que se hace mal.

El plebiscito del 4S del 2022 dejó en evidencia un fuerte cambio de dirección cuando cerca de 8 millones de chilenos optaron por rechazar el texto constitucional, lo cual fue refrendado, solo parcialmente, en las reciente elección de consejeros constitucionales. Tampoco es la volatilidad un fenómeno nuevo; desde el 2006 se han alternado 5 gobiernos de signo opuesto.

El sistema de partidos vive una creciente fragmentación; el gran número de organizaciones políticas no da total cuenta de ella, pues muchos partidos están a su vez divididos en varios lotes y tendencias. Ello genera ingobernabilidad en el Congreso; la voz de los liderazgos partidistas es constantemente desafiada por los “díscolos” de diferentes pelajes.

Por otra parte, mientras la derecha insiste en que el modelo de crecimiento no enfrenta problemas significativos, sino que se ve solo afectado por la política y la incapacidad de los gobiernos de contener el populismo y los excesos medioambientales, no cabe desconocer que el Gobierno avanza, logra el equilibrio fiscal e inicia la construcción de un nuevo modelo de desarrollo, del cual la Estrategia Nacional del Litio es un primer paso auspicioso.

En relación a las elecciones constituyentes, en torno a un millón y medio de la votación republicana, esto es, una cifra en torno al 40% de su votación, puede optar en el futuro por opciones distintas. Si se suma este millón y medio a los casi 3 millones de votos nulos y blancos, se alcanza una cifra de 4 millones y medio de electores, que equivale a los votantes que se han incorporado al padrón electoral como efecto del voto obligatorio. Del mismo modo, deducida esa cantidad a la votación de la derecha, la cifra de votos obtenidos por la oposición se ubicaría en torno al 40% de los votos válidamente emitidos, lo que coincide más o menos con la votación tradicional de la derecha.

Sin perjuicio de que es necesario estudiar con detención los resultados electorales, un análisis provisorio requiere responder a dos preguntas principales. La primera es preguntarse por las razones que llevaron a casi 3 millones de votantes a votar nulo o en blanco.

Los resultados de las próximas elecciones municipales, regionales, parlamentarias y presidenciales se definirán en buena medida conforme a lo que decidan los cerca de 4 millones y medio de votantes que en la elección del 7 de mayo prefirieron votar en blanco o nulo, o que votaron por los republicanos por razones coyunturales.

Fuente: RT / El Mostrador

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